El Hospital Tongji de Shanghái describe microinjertos para una cicatriz facial madura
El hospital afiliado a la Universidad Tongji informa de injertos de pequeños cilindros de piel en una mujer de 28 años con respuesta limitada al láser.
Publicado por CareAtlas · Política editorial
El Hospital Tongji de Shanghái, afiliado a la Universidad Tongji, informó el 20 de octubre de 2026 de que el equipo de cirugía plástica de Li Yufei había utilizado injertos de cilindros cutáneos para tratar una cicatriz facial madura. La paciente, de 28 años, tenía una cicatriz pálida junto al ala nasal izquierda más de cuatro años después de un traumatismo.
Por qué se consideró otra opción
Tras curarse la herida quedó una placa blanca que contrastaba con la piel circundante. Varias sesiones de láser fraccionado en otro hospital habían producido una mejoría limitada. La cercanía al surco del ala nasal exigía especial atención al color, la textura y la uniformidad, por la piel fina y la escasez de tejido subcutáneo de esa zona.
El equipo señaló también que la cicatriz era madura y presentaba menor circulación y actividad celular locales. Antes de diseñar el plan individualizado evaluó su ubicación, color, textura y riego sanguíneo, así como la correspondencia entre la zona receptora y la posible piel donante.
Pequeños injertos de detrás de la oreja
El hospital describe esta técnica como una reparación precisa para cicatrices localizadas y lesiones con pérdida de pigmentación. Inspirándose en el principio mínimamente invasivo de la extracción de unidades foliculares, un instrumento circular pequeño obtiene columnas con epidermis y parte de la dermis. Después se implantan una por una en la cicatriz.
En este caso se eligió la zona situada detrás de la oreja izquierda, por su color y textura similares a los del rostro y su localización discreta. Bajo anestesia local se extrajeron varias decenas de pequeños cilindros y se implantaron junto al ala nasal izquierda. La densidad y la orientación se ajustaron a la forma de la cicatriz y a la superficie que debía repararse.
A diferencia de un injerto cutáneo convencional en lámina, no se necesita extraer una lámina de piel de espesor completo. Las pequeñas heridas donantes no requieren sutura y pueden cerrar por sí solas. La paciente permaneció despierta y colaboró. El hospital informó de escaso sangrado, ausencia de molestias posoperatorias particulares y regreso a la planta el mismo día; esto no equivale a afirmar un alta hospitalaria ese día.
Qué mostraron las primeras revisiones
Se realizaron cambios de apósito el primer y segundo día tras la intervención. No hubo exudado anormal en la zona receptora, los injertos seguían bien colocados y el área donante solo presentaba pequeñas heridas puntiformes sin necesidad de sutura. Los datos describen el estado inicial de las heridas, sin demostrar un resultado estético a largo plazo ni la desaparición completa de la cicatriz.
Según el hospital, la técnica superó evaluaciones de seguridad, eficacia y ética de la Asociación Médica de Shanghái y recibió la aprobación de la Comisión Municipal de Salud como nueva tecnología clínica no restringida. Se presenta como una opción adicional al láser y al injerto en lámina para determinadas cicatrices y cicatrices despigmentadas.
Para quien considere tratarse en Shanghái, el caso identifica el servicio, los aspectos evaluados y los límites del seguimiento. La fuente sitúa las consultas especializadas de Li Yufei los martes y jueves por la tarde. La elección siguió una valoración individual y no una solución única para toda cicatriz facial.