Una niña canadiense conserva el bazo tras cirugía pancreática en el Hospital Ruijin de Shanghái
La familia envió imágenes de TC antes de viajar para una operación robótica por un gran tumor pancreático.
Publicado por CareAtlas · Política editorial
Una canadiense de diez años recibió el alta tras una compleja operación robótica de páncreas en el Hospital Ruijin, afiliado a la Facultad de Medicina de la Universidad Jiao Tong de Shanghái. Un artículo de la Oficina de Asuntos Exteriores de Shanghái del 27 de febrero de 2026 relata la búsqueda familiar de una opción que preservara el bazo.
Consultas internacionales y valoración a distancia
Su padre Kevin, médico de origen chino que llevaba veinte años ejerciendo en Vancouver, explicó que un gran tumor sólido pseudopapilar de páncreas se descubrió tras un incidente accidental. La familia consultó especialistas en Canadá y pidió opiniones en línea en Estados Unidos, Japón y otros países.
Según Kevin, aquellas consultas indicaban que para retirar completamente el tumor también habría que extirpar el bazo. Preocupado por perder un órgano a tan corta edad, siguió buscando alternativas.
El testimonio de un paciente en redes lo condujo a la cirugía pancreática de Ruijin y su técnica robótica. Contactó al cirujano Jin Jiabin mediante la plataforma y envió las TC realizadas en Canadá. Tras revisar el diagnóstico, Jin planteó una operación robótica mínimamente invasiva destinada a conservar el bazo.
Separación del tumor de los vasos esplénicos
La familia viajó a Shanghái y la niña ingresó en la unidad internacional de cirugía pancreática. El 10 de enero de 2026, el equipo de Jin utilizó el sistema robótico para separar el tumor de los vasos que irrigaban el bazo, a los que estaba estrechamente unido.
Los cirujanos también suturaron pequeñas ramas vasculares. El relato señala que extirparon todo el tumor y conservaron el bazo. Después, la niña se recuperó y salió del hospital.
Gastos comunicados por la familia
Kevin cifró las dos semanas de diagnóstico, tratamiento y gastos relacionados en unos 160.000 yuanes. Aunque los ciudadanos canadienses cuentan con atención financiada públicamente en su país, explicó que priorizó la técnica quirúrgica y conservar el órgano de su hija. La familia consideró que el resultado justificaba el viaje y el coste.